Arturo Silva Hurtado (1938-2018). Sacerdocio y educación liberadora


Arturo fue sacerdote católico de la Arquidiócesis de Bogotá. Hizo parte de los curas amigos y compañeros de Camilo Torres desde los tiempos del Seminario Mayor. Siendo seminarista participó en la primera misa de Camilo después de su ordenación el 29 de agosto de 1954. Para Arturo fue muy impactante este hecho por la emoción con la que Camilo la ofició. Desde entonces sostuvo un profundo nexo con su memoria a pesar de la animadversión reinante en el clero bogotano.

Quizá por la huella de Camilo en su vida, quizá por lo que significó el documento de Medellín en lo que tiene que ver con educación y catequesis, quizá por el impacto de sus estudios en el Instituto Católico de Paris, Arturo fue asumiendo una orientación renovadora en la pastoral educativa y la teología urbana sosteniendo este espíritu dentro de la Arquidiócesis hasta su jubilación.

Fue uno de los testigos protagónicos del proceso sinodal que convocó el cardenal Mario Revollo Bravo en la Arquidiócesis en 1989, siendo parte del equipo de teología que lo impulsó. Desde ahí articuló un eje bíblico-pastoral a partir de la parábola del Buen Samaritano (Lc 10, 25-37) al que denominó “espiritualidad urbana de la misericordia” buscando poner en el centro de la vida eclesial a las víctimas del conflicto colombiano.

Desde la dirección de Conaced de Bogotá y Cundinamarca, y desde la coordinación de la oficina de educación de la Arquidiócesis, Arturo logró desarrollar propuestas de gran alcance pedagógico como la escuela de la misericordia, los diplomados para la formación educativa, el programa de educación religiosa escolar – ERE- para las escuelas y colegios del Distrito, los congresos de pastoral educativa, etc.

Gracias a su empeño por impulsar la teología urbana apoyó con recursos propios la edición del libro “Hacia la ciudad de la misericordia. Rutas de pastoral urbana” (2015) coordinado y compilado por el padre Alberto Camargo Cortés.

Nadie se imaginó que su muerte acaecida ayer 5 de diciembre en el centro de Bogotá, a la edad de 80 años, víctima de la violencia de tránsito reinante en la ciudad, lo pondría entre tantas víctimas de la violencia institucionalizada, que claman justicia al cielo y a la tierra anhelante de la “samaritanidad” solidaria en la que tanto creyó y practicó.

 

Fernando Torres Millán

Kairós Educativo – KairEd

Bogotá, 6-12-2018

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